Segway Tour por Madrid Río

Mi experiencia Segway Madrid

Hacer turismo en una ciudad como Madrid supone plantearse muchas cosas. Yo, viajera ocasional, siempre he tenido la costumbre de zambullirme de pleno con mi pareja en todo tipo de actividades y viajes a través del mundo. Me gusta elegir métodos alternativos de turismo, sobre todo si me pueden permitir ahorrar tiempo y ganar puntos añadidos en el descubrimiento de las ciudades que visito.

No era la primera vez que visitaba Madrid, así que para esta ocasión mi pareja y yo pensamos que lo mejor sería apostar por algo distinto. En otras ocasiones ya habíamos visto los monumentos más característicos e incluso teníamos revisada la Gran Vía de arriba a abajo, especialmente sus teatros. Esta vez queríamos dos cosas: visitar la Casa de Campo a fondo y disfrutar un poco más de la noche en su máxima esencia. Y todo ello nos lo proporcionaba el segway en Madrid. Como no teníamos claro si lo del segway nos iba a gustar, porque hay muchas opiniones positivas, pero no tenemos mucha experiencia con este tipo de vehículo, al principio solo hicimos la reserva del tour por la Casa de Campo. Y luego ya veríamos.Nos encontramos con nuestro guía y este nos enseñó a utilizar el vehículo. Hay que reconocer que al principio puede intimidar un poco, aunque mi pareja se tiró a la piscina en pocos minutos, pero no se tarda en quedarse prendado de este tipo de transporte. Una vez habéis perdido el miedo, estaréis tan bien encima del segway que no querréis bajar. Os lo prometo. Después de esa práctica lo siguiente que descubrimos es que nuestro guía era un genio en lo relacionado con Madrid y con la Casa de Campo. Quedamos maravillados de todo lo que se podía aprender en el tiempo que estuvimos en el parque (más de 1 hora). Así pudimos sentirnos muy bien viendo el entorno y además aprender y aprender mientras lo hacíamos. Sin duda, el tipo de turismo que nos gusta hacer, educativo, práctico y al mismo tiempo emocionante.

Al final, como acabamos tan contentos con el segway en Madrid, decidimos que sí, que haríamos la reserva del segundo tour, el de la noche. Así que ni cortos ni perezosos hablamos con la empresa para no perder la oportunidad de ver una Madrid nocturna súper-diferente. Ya no necesitábamos el entrenamiento, pero lo hicimos igual, para calentar. Luego recorrimos algunas de las calles y monumentos más emblemáticos de la capital, aunque de noche. Y os aseguro que ver la ciudad iluminada con las luces habituales de la noche, montados en segway, es algo que os va a encantar. Yo seguro que repito.

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