Otro rincón de Madrid que nos gusta

Jardín del principe de Anglona

Paseando en segway por el Madrid antiguo, llegamos a la Plaza de la Paja, en el Barrio de la Latina. Es una tarde de fines de primavera y las terracitas de los bares están abarrotadas de gente bebiendo y charlando relajadamente.

Pero a un costado de la Plaza, sobre la calle del Principe de Anglona y detrás de una pared de ladrillos, existe un rincón de Madrid, otro de nuestros oasis. Y allí nos dirijimos. Es el Jardín del Príncipe de Anglona. Un pequeño paraíso donde reina la calma y parece que nos hubiésemos transportado al siglo XVIII.

Una fuentecilla de granito es el punto central del lugar y si tenemos la suerte de que funcione, podemos refrescarnos un poco y sentarnos a leer un buen libro o simplemente admirar las plantas de los parterres y los grandes árboles y flores del lugar.
Desde la fuente parten 4 senderos realizados con ladrillos puestos a sardinel. Sobre el lateral que da a la calle Segovia hay una pérgola que cubre un paseo de rosales. Y junto a la esquina que da a la plaza, se alza un cenador de hierro. Todos los elementos nos hablan de una época y de una familia donde se vivía holgadamente y disfrutando de los placeres de la vida.

Este lugar perteneció al Palacio del Príncipe de Anglona y fue construido en 1530. Su ocupante, Francisco de Vargas, fue consejero de los Reyes Católicos y de Carlos I. Pero el nombre del Palacio se debe a Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Alfonso Pimentel, príncipe de Anglona y marqués de Jabalquinto, quien lo habitó en el siglo XIX.

Prueben a adentrarse en esta plaza, un día cualquiera, y tómense el tiempo para descansar, respirar, reflexionar. Saldrán mucho más sanos y en paz con vosotros mismos.

En Segwaytrip apostamos por una vida más natural.

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